• Hay mucho en juego para nuestros estudiantes

    Como la Directora Nacional de Política del Presidente Obama, tengo un trabajo difícil. Sin embargo, la dificultad de este trabajo no se compara a los años que me desempeñé como maestra.

    Mi primer trabajo como recién egresada de la universidad fue de maestra de kínder en una escuela pública en West Denver. De inmediato me di cuenta de lo importante que era la educación para la comunidad latina en mi ciudad—la educación era el camino hacia el éxito, y nosotras las maestras luchábamos cada día por un mejor futuro para nuestros estudiantes.

    El Presidente Obama ha asumido esa misma lucha en su presidencia. Cada estudiante merece tener acceso a una buena educación, sin importar si vive en West Denver, East Denver, Nuevo México o New Hampshire.

    Sin embargo, Mitt Romney y Paul Ryan opinan diferente. Ellos consideran que una buena educación es un lujo reservado para unos cuantos. De hecho, para pagar recortes de impuestos enormes para millonarios y multi-millonarios, sus propuestas recortarían programas que les ayudan a millones de estudiantes hispanos a pagar la universidad y estar preparados para entrar a la escuela.

    Nuestros estudiantes, nuestros hijos y nietos, simplemente no pueden sobresalir bajo el plan Romney-Ryan para la educación en nuestro país.

    Su presupuesto recortaría los fondos disponibles para la educación por el 20 por ciento—eliminando trabajos de maestros y aumentando el tamaño de los grupos. En vez de impulsar nuestro compromiso con mejorar las escuelas de más bajo rendimiento, Romney las abandonaría—en vez enfocándose en fortalecer escuelas privadas con vales financiados por el contribuyente.

    Es más, estas políticas recortarían los fondos disponibles para las becas Pell y préstamos estudiantiles federales, robándoles a millones de estudiantes latinos la oportunidad de estudiar en la universidad.

    La economía y el éxito de nuestro país dependen de la próxima generación de emprendedores, ingenieros e innovadores. El Presidente Obama entiende que esto empieza con una buena educación -- e invertir en ella tiene que ser una prioridad nacional.

    Hoy, mi hija, Graciela, está siguiendo en mis pasos, dando clases en la misma comunidad de West Denver. Estoy muy orgullosa de su decisión, y muy orgullosa de todo lo que el Presidente ha logrado en los últimos años. Para ella, sus estudiantes y todos nosotros, hay demasiado en juego el 6 de noviembre.

    No es hora de retroceder. Entérate de lo que está en juego para nuestros estudiantes—y ayúdanos a correr la voz con tus amigos y familiares.

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