La primera vez que oí al Senador Barack Obama hablar en el 2008, sus palabras me emocionaron. Me pareció sumamente sincero, destilando respeto y afecto por todos sus compatriotas norteamericanos; me impactó su gran intelecto; noté que es poseedor de admirable porte, pero despliega humildad. En fin, me pareció en aquél entonces que el candidato Barack Obama poseía todas las cualidades necesarias para ser Presidente.
Han sido cuatro duros años de gobernación. Los Republicanos en el Congreso desde un principio han tenido como meta obstaculizar cada proyecto legislativo que el Presidente Obama ha propuesto y hacer de él un Presidente de solamente un mandato de gobernación. No obstante, el Presidente Obama ha logrado adoptar una enorme lista de actos legislativos para el bien del país y la economía. Un acto legislativo que nos ha afectado personalmente a mí y a mi familia, es la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio del 2010. Este nos ayudó a mantener a nuestra hija mayor de edad bajo nuestro seguro médico cuando una crisis de salud resultó en cuidados médicos costosísimos para ella. Los gastos médicos hubieran reducido nuestros ahorros drásticamente. Además, mi esposo y yo estamos jubilados y el hecho de que el Presidente Obama protege el programa de Medicare y el programa de Seguro Social para ciudadanos mayores es de suma importancia para nosotros.
Todos los actos legislativos del Presidente Obama han sido tremendamente positivos. Más allá de la Reforma de Salud a Bajo Precio, Obama salvó la industria del auto de la bancarrota, protegiendo miles de trabajadores; declaró el fin de la guerra en Iraq y comenzó la disminución de tropas en Afganistán; la abogación por el aumento de apoyo para los veteranos en general; la reforma de Wall Street; la salida de los bancos del Programa de Préstamos Federales para Estudiantes; el Acto para el Pago Justo Lilly Ledbetter que estipula igualdad de pago por igualdad de trabajo para ambos hombres y mujeres; y, últimamente, la acción diferida para los jóvenes Latinos que llegaron al país sin culpa propia. El Presidente Obama ha asignado un gran número de Latinos sobresalientes en el país para puestos prestigiosos en su gabinete y la Corte Suprema—me siento orgullosísima de Sonia Sotomayor, mi compatriota, Jueza de la Corte Suprema. El Presidente ha demostrado gran interés por todos los asuntos concernientes a la mejora del estado de la mujer, hecho que también impacta tremendamente a la mujer Latina.
Yo participo en la campaña electoral del Presidente Obama con la ayuda monetaria que mi presupuesto me permite; presto mi tiempo como voluntaria, y sirvo como traductora. Porque nuestro voto es un privilegio que no debemos desperdiciar, además de ser vital para nuestro bienestar social y económico, nosotros los ciudadanos Latinos, debemos votar sin falta. ¡Latinos, háganse escuchar!
